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La Lactosa

Que es la lactosa

 

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un componente de la leche de los mamíferos, que actúa como azúcar o disacárido y que se utiliza en muchos alimentos que podemos encontrar en los supermercados. Está conformada por glucosa y galactosa.

 

¿Qué es la lactasa?

La lactasa es una enzima que ayuda a nuestro organismo a digerir la lactosa dividiéndola en los dos azúcares simples mencionados anteriormente, la glucosa y la galactosa. Esta enzima, se produce antes de nuestro nacimiento y se activa cuando nacemos y durante todo el periodo de lactancia.

 

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa consiste en la incapacidad de nuestro organismo de digerir la lactosa, a causa de la insuficiencia de lactasa en nuestro cuerpo. A causa de esta deficiencia, nuestro cuerpo es incapaz de desintegrar la lactosa en los azúcares simples que puedan ser absorbidos por el torrente sanguíneo.

 

La intolerancia a la lactosa provoca que esa lactosa que no se digiere, se estanque en el intestino y le descomponga por bacterias, lo que provoca gases, hinchazón, calambres estomacales y diarrea.

 Intolerancia a la lactosa

¿Factores que pueden provocar la intolerancia a la lactosa?

Hay varios factores que pueden relacionarse con el desarrollo de esta enfermedad, que puede ser existente o aparecer en cualquier momento de nuestra vida. Aquí mencionaremos algunos factores que pueden influir en la aparición de esta patología:

 

  • Origen étnico: asiáticos, africanos, americanos nativos e hispanos, son más propensos a desarrollar la enfermedad.
  • Personas con otros problemas con el tracto digestivo: celíacos, personas con la enfermedad de Crohn, que ya tienen un bajo nivel de lactasa en su organismo, por lógica, tienen más probabilidades de desarrollar la intolerancia.
  • Medicamentos: hay medicamentos, específicamente antibióticos, que afectan al organismo, debilitándolo de forma que le imposibilita producir la lactasa y por lo tanto, se desencadena la patología.
  • Infección: una diarrea infecciosa, puede provocar una intolerancia a la lactosa temporal.
  • Edad: la edad puede ser un factor que provoque el desarrollo de la intolerancia, al dejar de producir lactasa de forma natural con el paso de los años, a medida que nuestro organismo envejece.

 

¿Síntomas de la intolerancia a la lactosa?

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa variarán según la cantidad de productos consumidos por la persona y los niveles de lactasa que el organismo de cada persona puede producir.

Una persona con intolerancia a la lactosa, suele sufrir los síntomas de 30 minutos a 2 horas después de consumir lactosa.

Los síntomas que presentan los que padecen intolerancia a la lactosa son:

 

  • Náuseas
  • Calambres estomacales.
  • Distensión abdominal.
  • Gases
  • Diarrea

 Lactosa diagnóstico

¿Cómo se diagnostica la intolerancia a la lactosa?

Para determinar si se padece intolerancia a la lactosa, se debe consultar con un médico que revisará nuestra historia clínica, consultará los síntomas que se tienen, los medicamentos consumidos, patologías sufridas en el pasado y alergias etc.

Después se realizará un examen físico, que suele ser una prueba de hidrógeno espirado.

Esta consiste en soplar en un tubo. Después de consumir líquido que contiene lactosa, esperar y respirar en el tubo. Tras esperar un rato, se deberá soplar cada media hora en el tubo para medir los niveles de hidrógeno de tu espiración. Si se tiene intolerancia, estos niveles subirán al cabo de unas cuantas veces.

 

Otra prueba para determinar la patología es mediante una endoscopia, que se lleva a cabo introduciendo un tubo por los intestinos, que contiene una luz y una cámara pequeña. Con este tubo se extraen muestras de tejido e imágenes del interior del intestino para determinar los niveles de lactasa en nuestro organismo y por lo tanto, la existencia de la patología.

 yogur

¿Cómo convivir con la intolerancia a la lactosa?

Convivir con esta patología puede ser un reto si uno no está atento a su organismo, pero si nos fijamos en la respuesta de este a cantidades de lactosa, a combinaciones menos agresivas que contengan lactosa y a evitar la ingesta de muchas cantidades de lactosa, podemos llegar a llevar un control sobre la enfermedad.

 

Los lácteos son una fuente de calcio necesaria para el crecimiento de los huesos, que los adolescentes lo requieren para el desarrollo de su organismo. Por ello, se recomienda que no dejen de consumir lácteos por completo.

 

Existes alimentos como el queso o el yogur suelen digerirse más fácilmente que la leche, por lo que la consumición de este tipo de productos, o leche sin lactosa, son una buena fuente de calcio que pueden resultar menos dañinos para los intolerantes a la lactosa.

 

Si sabemos que hay una situación concreta en la que tenemos que consumir lactosa de manera copiosa, podemos consumir un suplemento de lactasa antes de la ingesta de alimentos lácteos. De esta manera, se pueden reducir o incluso evitar los síntomas de la intolerancia y se puede disfrutar de una comida sabrosa.

Si los síntomas de la intolerancia que se presentan en adolescentes son muy severos, se debería evitar la ingesta de productos lácteos en su totalidad, pero sustituyéndolos por otros alimentos que contengan calcio, para lo cual, se debería consultar con un nutricionista.

Sin lactosa

¿Cómo combatir la intolerancia a la lactosa?

  • Consumir leche sin lactosa o con la lactosa reducida.
  • En caso de tener que ingerir lácteos, tomar el suplemento de lactasa para reducir o eliminar los síntomas.
  • Combinar alimentos sin lactosa cuando se consuman los que contengan lactosa para tener una digestión lenta y evitar los síntomas.
  • Beber zumos que contengan calcio.
  • Evitar alimentos con lactosa, pero consumir los que contengan calcio como el brócoli, la leche de soja etc.
  • Consumir yogures de cultivos activos, ya que suelen ser menos propensos a causar síntomas de intolerancia a la lactosa.
  • Fijarnos en los ingredientes que contienen los productos preparados, ya que a pesar de las apariencias, muchos de ellos como las patatas de bolsa, los embutidos, las galletas, los cereales, las sopas preparadas, el pan… Pueden contener lactosa incluso aunque se mencione solo que puedan contener trazas de ella. Según la sensibilidad de nuestro organismo, puede provocarnos síntomas severos.

Según lo que hemos observado, tenemos que tener en cuenta muchos factores a la hora de consumir o no la lactosa, nuestra edad, la sensibilidad de nuestro organismo a esta, la eficiencia del suplemento de lactasa en nuestro organismo, etc. Lo que está claro, es que con el paso de los años nuestro organismo requiere menos de la lactosa para su correcto funcionamiento, por lo que la reducción de su consumo supondrá un beneficio para nuestra salud y bienestar.

¿Tú qué piensas?